Redes exocerebrales

Al debatir acerca de la evolución del modo en que leemos actualmente el estudioso de la cultura política y sus sistemas simbólicos, Roger Bartra, opina que la utopía digital se ha estrellado contra la fuerza del papel, pues las pantallas, comparadas con las hojas de papel impreso, son primitivas, toscas, y poco amables.

Roger Bartra

Roger Bartra

Bartra opina que la digitalización de libros y artículos ha provocado cambios, tensión y nerviosismo, en la República de las Letras impresas, al grado de que muchos se preguntan si no estamos presenciando el comienzo de una era de decadencia del libro de papel, que culminaría con su desaparición. “Si el libro es una prótesis que forma parte de nuestras redes exocerebrales, no debe extrañarnos que pueda evolucionar hasta convertirse en un artefacto electrónicamente sofisticado que mantenga la sencillez original del invento pero la combine con los extraordinarios recursos de la digitalización”. Pero, avisa que debemos comprender que toda modificación de esta prótesis ha de provocar cambios profundos en nuestra conciencia, pues “la conciencia no es una sustancia o un proceso oculto en las redes neuronales dentro del cráneo, sino una red que se extiende por los sistemas simbólicos que, como el libro, nos sustentan como seres humanos racionales”.

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Los 3 filtros de Sócrates

–Maestro, escucha lo que aquel hombre a quien aprecias ha dicho de ti.

Acto seguido tomó una bocanada de aire, pero Sócrates lo interrumpió.

–Amigo –le respondió con calma. Antes de que me digas nada, debo preguntarte si has hecho pasar por el primer filtro el comentario que quieres hacerme.

–¿El primer filtro?

–Así es. ¿Sabes si lo que vas a contarme es cierto?

El discípulo, dubitativo, le explicó que no; que lo había oído de un vecino.

–Bien– continuó Sócrates. Pero al menos habrás considerado el segundo filtro. ¿Es bueno para mí lo que pretendes contarme?

–En realidad no, maestro. ¡Justamente es todo lo contrario!

–Pues bien– siguió Sócrates, con paciencia. –Seguramente habrás tenido en cuenta el tercer filtro. ¿Es útil para mí saber lo que vienes a contarme?

–¿Útil? –titubeó el discípulo. Y después de pensarlo un instante, le contestó:

–No, maestro. No es útil.

–Entonces, querido amigo– le sonrió Sócrates –si lo que has venido a decirme no es verdadero, ni bueno, ni útil, mejor sepultémoslo en el olvido.

Holonomía

La conciencia no es una sustancia o un proceso oculto en las redes neuronales
dentro del cráneo, sino una red que se extiende por los sistemas simbólicos que,
como el libro, nos sustentan como seres humanos racionales.

Roger Bartra

Holonomía personal

Holonomía

Anil Seth dice que «la realidad, al menos la que tiene que ver con la conciencia, no es muy distinta a una alucinación colectiva» y que «no sabemos cómo funciona o de qué está hecha la realidad, pero nuestro entendimiento colectivo del mundo depende de las palabras que utilizamos para comunicarnos entre nosotros».

No se trata de actos sagrados, no hay una fe única que trence nuestras acciones, sino compromisos. Nuestra palabra, la palabra dada. El habla del alma, la parte del relato que sólo tiene sentido cuando se comparte. Redes imprescindibles de personas que cuentan, que son tenidas en cuenta y con las que se puede contar. Redes de personas que viven arrebatadas por el cambio, en el devenir de las historias que significan continuamente.

Diferentes ideas procedentes de diferentes campos, combinadas para dar una idea resultado de la fusión de las primeras. «Ser capaz de ver lo nuevo en lo viejo y de distinguir a los ingeniosos de los ingenuos», suspira Paul Rand. «Avanzar por océanos de arena pensando en el rastro de los propios pasos y en la proeza de mover un colosal paisaje hacia atrás por razón de los breves pasos hacia adelante, aventura Jorge Wagensberg. Maravillas del mundo humano ser en esos relatos luminosos, leer y aprehenderse desde el cuerpo; qué hacer con lo que nos pasó, para qué la experiencia; en quiénes confiar con plenitud.

Entre lo divino y lo inhumano

Regina José Galindo

Regina José Galindo

Del sentir humano nacen muchas veces sentimientos que no podemos explicar con el lenguaje. Lo percibimos pero deriva hacia emociones que sobrepasan el entendimiento. Como en los sueños, algo que sabemos no es real huella en la amplitud de nuestra conciencia. Algo inimaginable, ni pensado a propósito, descansa lleno de un vacío asombroso hasta que lo iluminamos con la experiencia humana.

Helen Keller

Diane Ackerman

Diane Ackerman

Comprendemos el mundo a través de los sentidos. Cuando nos describimos como seres sensibles, lo que queremos decir es que somos conscientes, que tenemos percepción sensorial. En «Una historial natural de los sentidos», (Anagrama, 1992), Diane Ackerman habla de Helen Keller; de quien dice fue una de las grandes “sensoriales” de todos los tiempos; alguien que gozó con las experiencias de los sentidos de forma extraordinaria.

Ciega, sorda, muda, Helen Keller tenía sus restantes sentidos tan finamente sintonizados que, cuando ponía las manos sobre la radio para gozar de la música, podía captar la diferencia entre los bronces y las cuerdas. Escuchaba las historias de su amigo Mark Twain, leyendo sus labios. Escribió extensamente sobre los aromas y gustos, texturas y sensaciones de la vida, que exploró con la voluptuosidad de una cortesana. A pesar de estar incapacitada, pocas personas de su generación tuvieron una vida tan plena como la suya.

Vamos a morir

 

richard

Richard Dawkins

«Vamos a morir, y esto es una suerte. La mayoría de gente no tendrá oportunidad de morir porque nunca habrá nacido. Las personas que podrían haberse encontrado aquí en mi lugar y que nunca verán la luz del día son más numerosas que los granos de arena de Arabia. Estos fantasmas no nacidos seguramente incluyen poetas más grandes que Keats y científicos más grandes que Newton. Podemos asegurarlo porque el conjunto de individualidades posibles que permite nuestro ADN excede con mucho el de personas reales. Entre las incontables posibilidades que podrían haberse materializado, somos el lector y yo, en nuestra medianía, los que estamos aquí».

Richard Dawkins, en Destejiendo el arco iris.

El sex appeal de lo inorgánico

Leer a Mario Pernola «Cuando el arte se vuelve política». Click en la imagen.

Leer a Mario Perniola «Cuando el arte se vuelve política». Click en la imagen.

Ensayos recogidos que giran alrededor del hombre y la mujer, como meras cosas que sienten; a un paso de cambiar una sexualidad orgánica y orgiástica basada en la diferencia de los sexos y guiada por el deseo y el placer, por otra neutra, inorgánica, sustentada en una excitación abstracta e infinita, siempre disponible, y sin reparos en lo que se refiere a la belleza, la edad y, en general, a la forma.

«Darse como una cosa que siente y tomar una cosa que siente es la nueva experiencia que se impone al sentir contemporáneo, experiencia radical y extrema que tiene su fundamento en el encuentro entre la filosofía y sexualidad, y que constituye, sin embargo, la clave para entender muchas y dispares manifestaciones de la cultura y del arte actuales. Lo que suscita inquietud y constituye un enigma es precisamente la confluencia en un único fenómeno de dos dimensiones opuestas, como el modo de ser de la cosa y la sensibilidad humana: aparentemente las cosas y los sentimientos ya no se combaten entre sí, sino que han establecido una alianza gracias a la cual resultan casi inseparables y a menudo indistinguibles la abstracción más distante y la excitación más desenfrenada. Así, del acuerdo entre el extremismo especulativo de la filosofía y la invencible potencia de la sexualidad nace algo extraordinario en lo que se reconoce nuestra época: en la línea de Walter Benjamin, podemos llamarlo el sex appeal de lo inorgánico».

Mario Perniola, El sex appeal de lo inorgánico, publicado en 1998 por Trama Editorial.

Más que un problema del tamaño

Jean-François Lyotard

Jean-François Lyotard

Jean-François Lyotard lanzó en 1979 la idea de que uno de los rasgos característicos del discurso de la Posmodernidad era la crisis de los grandes relatos. Las nuevas tecnologías expandieron esta hipótesis al ámbito entero de la narrativa, no solamente de ficción, sino también informativa. Se trata de la erosión del “gran formato” en beneficio de una proliferación de microrrelatos que amenazan tanto la soberanía de las formas novelísticas convencionales como la del discurso periodístico jerarquizado, anegado hoy por una muchedumbre de blogs alternativos a menudo incompatibles entre sí. Esto parece haber centrado la discusión en torno al tamaño de los formatos, sin duda tecnológica y económicamente relevante, pero puede que la cuestión espacial sea secundaria con respecto a la temporal.

La velocidad de transmisión de datos ha superado con mucho el plazo necesario para asimilar una noticia, comprender un argumento o elaborar una información. Un plazo que depende de limitaciones neurológicas sometidas a milenios de evolución y que, por tanto, no se pueden modificar tan fácilmente como el tamaño o la rapidez de los dispositivos portátiles. Desde la Poética de Aristóteles sabemos que un personaje sólo puede conservar su carácter si las peripecias que jalonan la obra no destruyen del todo la congruencia del relato; si los diferentes episodios no suponen una disgregación absoluta de la identidad. Y esta preceptiva, no gobierna únicamente la Bildungsroman, los escritos de formación, sino también el modo como los propios lectores de esas fábulas intentan construir una personalidad creíble y estable en un mundo cambiante que, a pesar de todo, sigue siendo el mismo.

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