El sueño de Hester

Hester Scheurwater (1971)

Hester Scheurwater (1971)

Hester se retrata a sí misma como objeto de una investigación crítica con el papel de la mujer como un objeto sexual. Posa frente a un espejo buscando captar la apariencia externa de ese cuestionamiento crítico interior. Nos habla de que es su forma de reaccionar ante las imágenes que proyectan los medios de masas, constantemente llamando a nuestra imaginación con sucedáneos, sin autenticidad; sin la intención de ser tomado demasiado en serio tampoco.

Scheurwater busca revertir el efecto de esta convocatoria con sus reacciones orientadas a cambiar la relación de sujeto-objeto, pero sin ser víctima de ella. Un punto importante la no violencia en un trabajo sexualmente explícito que plantea discusiones sobre la sexualización de la sociedad. Interesa su arte al feminismo, que lo comparte; se expone a nivel internacional y eso es una ayuda guía para los mirantes de este siglo nuevo; desvela, nos muestra; descubre una forma de ser en el lugar del deseo: no necesariamente el de un varón. Una fricción visual caracterizada pero despersonalizada de alguien que se expone, pero para consentir a otra persona; como instrumento para tomar envión y ser parte del otro. Nunca somos más sinceros que cuando representamos; nunca tan ciertos como cuando somos ficción.

Hester Scheurwater es artista y reconocida como tal y por lo tanto, se dirige al montón: su imagen es para todos los públicos y multimediática: no distingue entre mi ego, yo, nosotros y todo el mundo. Y ahí radica la sigularidad de su atractivo: la experiencia de su obra puede continuar como algo propio; podemos reproducirla en nuestra intimidad –ser obradores de arte y ensayo– como casi siempre no sucede con la escultura, la pintura, la danza, el cine o la literatura. No sólo nos lleva, nos trae y prosigue el relato, sino que nos permite ser contados, ser cuento, y soportarlo; ser don, y dádiva.

Hester pone en nuestras manos volverlo algo personal, transferible pero sólo para tus ojos. Su arte nos enseña una manera de ser hoy en el erotismo; ocupar un campo visual en la curiosidad erótica de otra persona, o de otras personas, fotograma de una experiencia audiovisual que continuará por los medios que cada uno tenga a mano.

Hester Scheurwater (1971)

Hester Scheurwater (1971)

 

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