Archivos Mensuales: marzo 2014

Erotomanías visuales

«Sexting» en Androginias 21Cuidarnos visualmente unos a otros. Encontramos, o ser encontrados. Un gozo extraño y desconocido. ¿El lugar del deseo?

Un artificio enmarcado en rituales sociales que se distinguen por la potencia de su tecnología, sobre la sensorialidad. El envío de contenidos eróticos por ejemplo, a través de teléfonos considerados inteligentes. Modos de expresión high tech entre personas de actualidad smart.

Compartir en red experiencias, pero sólo para nuestros ojos. Picardías de un relato visual fragmentado, pero partido con otro. Dádiva de fantásticos bits y sugerencias virtuales abiertas a la luz de una experiencia singular, inmediata. Responsables de esas adicciones y de su práctica masiva, sometidos por el culto imperante al alivio de esos momentos evanescentes, el placer de la mirada que se abre paso hacia una gama amplia de sensaciones eróticas renovandas en el interior de las personas, cuyo alcance desconocíamos.

La mirada, refugio de un hábito apremiante, dota de sentido la existencia desde una perspectiva de identificación personal. Una versión actualizada y enriquecida de fragmentos que de nosotros mismos, que presentamos con una normalidad cotidiana. Es un mundo en constante cambio, instalados en una búsqueda que no descansa, amamos y somos amados. Como si el caos que rodea los órdenes de la vida fuera pasajero, establecemos relaciones en las que descubrimos energías ancestrales. Síndromes y mitologías conectadas con la eternidad y la utopía, sin certezas de cómo terminará ni como terminaremos pero, muy hermosas.

Sosteniendo una red de relatos, la idea de una experiencia excitante radicalmente diferente a lo que conocíamos. En un mundo donde la imagen de cualquiera está disponible de mil formas distintas, la que me envías sólo a mi. En una red saturada de fotografías, la que me importa es la tuya. Lazos a una realidad alternativa donde la confianza va asociada a la fantasía en un cruce de miradas, historias, momentos y lecturas.

Nunca antes fue todo tan inmediato. Nunca antes la velocidad en el intercambio de archivos tan asombrosa. Nunca antes la sensación consciente de que los límites físicos no importan. Participamos de una sociedad entre seres con personalidades singulares; el mismo cuerpo humano entre el vestido y el desvestido. La erotomanía que conmueve, intensa y fugaz.

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