Alucinación colectiva

Científicos y filósofos están de acuerdo en algo: la conciencia humana es una alucinación colectiva

Un grupo de científicos y filósofos buscan las raíces de la conciencia, y para eso deben aprender unos de otros y dejar atrás sus certezas.

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Anil Seth es el director del Centro Sackler de las Ciencias de la Conciencia de la Universidad de Sussex, donde un equipo multidisciplinario de físicos, filósofos, científicos de computación y artistas aplican diferentes metodologías para identificar los mecanismos que componen la conciencia tal como la conocemos. Y lo que conocemos hasta ahora sobre la conciencia es precario y fragmentario: cada cultura, cada religión y rama de la ciencia tienen su propia aproximación al respecto. Es por eso que Seth ha propuesto que la realidad, al menos la que tiene que ver con la conciencia, no es muy distinta a una alucinación colectiva. No sabemos cómo funciona o de qué está hecha la realidad, pero nuestra conciencia la percibe de una determinada manera que nos es común a todos los miembros de la especie. Y por más sofisticadas que sean nuestras máquinas, nuestro entendimiento colectivo del mundo depende de las palabras que utilizamos para comunicarnos entre nosotros. No tenemos solamente la vista, el oído, el gusto, el tacto y el olfato, sino también un sentido de ubicación espacial, una memoria, un sentido del paso del tiempo y muchos más, que apenas comenzamos a comprender.

Vía www.ecoesfera.com

Los poderosos

moises

Moisés Naím

¿Qué les está pasando a los poderosos? se pregunta Moisés NaÍm, autor del libro The end of power, de donde ha sido adaptado un artículo para El País.

Presidentes maniatados, magnates hundidos, ejércitos impotentes, obispos sin fieles… ¿Por qué el poder es cada vez más fugaz? Porque las barreras que protegen a los poderosos ya no son tan inexpugnables como antes. Y porque han proliferado los actores capaces de retar con éxito a los poderes tradicionales. Una creciente clase media, mejor informada y con mayor movilidad, está haciendo más difícil el ejercicio del poder. El poder también se desmorona en los campos de batalla y las salas de juntas. El poder militar tampoco es lo que era.

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El sueño de Hester

Hester Scheurwater (1971)

Hester Scheurwater (1971)

Hester se retrata a sí misma como objeto de una investigación crítica con el papel de la mujer como un objeto sexual. Posa frente a un espejo buscando captar la apariencia externa de ese cuestionamiento crítico interior. Nos habla de que es su forma de reaccionar ante las imágenes que proyectan los medios de masas, constantemente llamando a nuestra imaginación con sucedáneos, sin autenticidad; sin la intención de ser tomado demasiado en serio tampoco.

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El cuerpo como una cosa que siente

Sexting

Encontró en la experiencia común, el sentir del relieve que adopta el mundo al percibirlo como algo social. Sentir del deseo estimulado, el tacto visual de la lectura. El propio cuerpo percibido como un vestido, con las tensiones de su ser orgánico. Un mecanismo poético conectado a la expresión de un estado de ánimo. La manifestación de una voluntad que nos permite anticipar lo genuino en la piel del ser contemporáneo, tan repleto de artificio.

Las comunicaciones se volvieron multimedia y ubicuas y con ellas la imposición actual de experiencias que generan dependencias. Una inspiración desmesurada y excesiva, filosofar necesidades que sólo pueden satisfacerse de un modo provisional e inestable: «¿Cómo puede la actividad intelectual, por ejemplo desde la filosofía, y la corpórea, por ejemplo desde la sexualidad, mantenerse y sobrevivir sino es sosteniéndose la una a la otra, dando origen así a una nueva experiencia?» se pregunta Mario Perniola, en El sex appeal de lo inorgánico.

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La red caerá

Dan Dennett

Dan Dennett

Vía El País / Marzo de 2014.

Dan Dennett, filósofo estadounidense, analiza las repercusiones de una caída total de la Red en el mundo digital. Es un hombre pausado. Con barba blanca y con aspecto de catedrático entrañable. Es uno de los filósofos de la ciencia más destacados en el ámbito de las ciencias cognitivas, especialmente en el estudio de la conciencia, intencionalidad, inteligencia artificial y de la memética.

Son significativas sus aportaciones acerca del sentido actual del darwinismo y la religión. Dirige el Centro de Estudios Cognitivos de la Universidad de Tufts, donde es catedrático de filosofía. Y desde 1987 es miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias y de la Academia Europea de Ciencias y Artes. Se le conoce también como parte de los Cuatro Jinetes del Nuevo Ateísmo junto con Richard Dawkins, Sam Harris y Christopher Hitchens.

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El hombre mediocre

«Cada cierto tiempo el equilibrio social se rompe a favor de la mediocridad. El ambiente se torna refractario a todo afán de perfección, los ideales se debilitan y la dignidad se ausenta; los hombres acomodaticios tienen su primavera florida. Los gobernantes no crean ese estado de cosas; lo representan. El mediocre ignora el justo medio, nunca hace un juicio sobre sí, desconoce la autocrítica, está condenado a permanecer en su módico refugio. El mediocre rechaza el diálogo, no se atreve a confrontar con el que piensa distinto. Es fundamentalmente inseguro y busca excusas que siempre se apoyan en la descalificación del otro. Carece de coraje para expresar o debatir públicamente sus ideas, propósitos y proyectos.

José Ingenieros

José Ingenieros

Se comunica mediante monólogos y el aplauso. Esta actitud lo encierra en la convicción de que él posee la verdad, la luz, y su adversario el error, la oscuridad. Los que piensan y actúan así integran una comunidad enferma y más grave aún, la dirigen, o pretenden hacerlo. El mediocre no logra liberarse de sus resentimientos, viejísimo problema que siempre desnaturaliza a la Justicia. No soporta las formas, las confunde con formalidades, desconoce la cortesía, que es una forma de respeto por los demás. Se siente libre de culpa y serena su conciencia si disposiciones legales lo liberan de las sanciones, por las faltas que cometió.

La impunidad lo tranquiliza. Siempre hay mediocres, son perennes. Lo que varía es su prestigio y su influencia. Cuando se reemplaza lo cualitativo por lo conveniente, el rebelde es igual al lacayo, porque los valores se acomodan a las circunstancias.

Hay más presencias personales que proyectos. La declinación de la “educación” y su confusión con “enseñanza” permiten una sociedad sin ideales y sin cultura, lo que facilita la existencia de políticos ignorantes y rapaces».

Del libro El Hombre Mediocre, de José Ingenieros.

Javier Moscoso

Javier Moscoso, Filósofo¿Hemos pensado alguna vez que las pasiones tengan historia? ¿Hemos pensado alguna vez que el amor, el odio, la melancolía, los celos, todo aquello que pertenece a lo más íntimo, vaya más allá de nosotros mismos? Javier Moscoso nos invita a revisar la Historia para aprender a distinguir que el sujeto y las emociones han viajado juntos y se han transformado juntos. Y que nos hace falta, urgentemente, encajarlas en el discurso del pasado, «para rehacer una nueva mirada, una perspectiva intrigante y necesaria, que dé verdadero volumen y realidad al dibujo que nos hemos hecho de nosotros mismos».

Según él, más allá de su carácter psicológico e íntimo, las emociones también son un fenómeno cultural que exige un estudio de sus representaciones en el tiempo y las condiciones sociales en que se expresa. El dolor mayor es la ausencia de esperanza. Y eso es aplicable tanto a los enfermos terminales o con dolores crónicos, como al mundo social y político en el que vivimos inmersos. Los dolores de naturaleza política y la injusta distribución del daño, son los grandes protagonistas. La promesa de otorgar la mayor felicidad al mayor número posible de personas se ha venido abajo, y eso produce desconfianza, frustración, desasosiego y escepticismo político. La historia de las naciones, entre el siglo XIX y XX, es la historia de ese sistemático fracaso, de esas promesas incumplidas. El ser humano del Siglo XXI, busca refugio donde puede, desde las emociones íntimas a las comunitarias con sus nuevas estructuras y formas de actuación política.

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Ana María Oliva

Ana María Oliva

Ana María Oliva

Ana María Oliva, ingeniera biomédica y terapeuta. ¡Qué mujer! ¿Sabía yo que, justo en este instante, la célula más vieja de mi cuerpo, apenas tiene cinco años? A esas velocidades nuestro cuerpo se transforma. Sólo imaginar la cantidad de materia que ahorita fluye por ahí y que pasará a ser parte de nosotros, mientras otra, que ahora lo es, volverá a ser parte de este cosmos, en este rincón de la eternidad que compartimos, me emociona. Para Ana María nuestra alma es eterna. Destaca la idea de que cada pensamiento nos cambia el biocampo electromagnético. Las investigaciones de Konstantin Korotkov, doctor en Física y catedrático de la Universidad de San Petesburgo, confirman el biocampo, como un objeto psicofísico visible gracias a la imagen electrofotónica.

El trabajo de Ana María se centra en esta frontera de la ciencia, que le ha enseñado a autoregularse modulando pensamientos y actitudes. Opina que las enfermedades, son intentos del organismo para depurar conflictos y visiones nocivas del mundo y de nosotros mismos. Y que lo más saludable es saber que estamos aquí para aportar alguna cosa buena. ¿Somos luz? «La materia implica energía, medible: frecuencias de onda, unas invisibles y otras visibles. O sea, luz, y podríamos verla si nos entrenáramos». ¿El aura? «Sí, un campo bioeletromagnético. Lo generan los intercambios eléctricos de nuestros átomos y células. Desprenden biofotones».

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¿Un futuro sin género?

Foto: Chloe Aftel

Foto: Chloe Aftel

La periodista Rachele Kanigel y la fotógrafa Chloe Aftel publican The Shadow Sex, un reportaje sobre los jóvenes de San Francisco que no se identifican con género alguno.

Una tarde de noviembre de 2013, Sasha Fleischman regresaba a casa en el autobús escolar, cuando de pronto le entró el sueño. Mientras echaba una cabezada, otros dos adolescentes le prendieron fuego como símbolo de burla, de desprecio y de asco. La razón de que Fleischman provocara tanto rechazo a los agresores fue su manera de vestir: falda de mujer y camiseta de hombre. Una indumentaria que no reflejaba sus ganas de provocar tanto como el simple hecho de que el joven no se identifica ni con el sexo femenino ni con el masculino, y por lo tanto expresa su manera de ser a través de la indumentaria.

La cámara de seguridad del vehículo captó el momento de la violencia, y entonces su historia dio la vuelta a la prensa internacional: quemaduras de segundo y de tercer grado, vendas y medicinas para un tratamiento que ascendería a los 15.000 euros, y una actitud completamente heroica que llevaría a Fleischman a regresar a las clases, aun con sus piernas y sus brazos vendados, con el propósito de no avergonzarse de lo ocurrido pero sí de luchar por sus derechos como el adolescente sin género que se declara.

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Las mil vidas

Brian Green

Brian Green

La idea de la existencia de un multiverso pone en perspectiva lo que hacemos cada día en nuestra experiencia cotidiana ya que sugiere, una realidad mayor. Te da un contexto muy distinto. Cambia el resultado del presente. Infinitos universos en los que infinitas versiones de uno mismo toman un camino distinto en cada una de las infinitas decisiones de la vida.

De eso nos habla Brian Greene (Nueva York, 1963), físico teórico en la Universidad de Columbia, en La realidad oculta (Crítica).

«La realidad oculta llega, además, en un momento en que los astrofísicos celebran el Premio Nobel al que consideran uno de sus mayores logros: el descubrimiento de que el universo se expande cada vez más rápido, impulsado por una fuerza de naturaleza del todo desconocida a la que han bautizado energía oscura».